Versear lo más posible y amarse solamente,
sin astucia ni rodeos, sin vergüenza ni mentira,
sin que un deseo nos engañe o un arrepentimiento nos devore,
vivir juntos y dar el corazón en cualquier momento.
Respetar su pensamiento tan lejos como se sumerge,
hacer del amor un día en lugar de un sueño,
y en esta claridad respirar libremente, -
así respiraba Laure y cantaba su amante.
Ustedes, cuyos pasos tocan la gracia suprema,
es usted, con la cabeza llena de flores, a quien se diría sin preocupaciones,
es usted quien me decía que hay que amar así.
Y soy yo, viejo niño de la duda y el blasfemo,
que los escucho, que pienso y que les respondo esto:
Sí, se vive de otra manera, pero así es como se ama.