Implantes
neuronales:
¿Hacia un control social absoluto?
3 de abril de 2005,
Alain Goumy
informático, 57 años, Orléans.
Contacto:
alain.goumy
tiscali.fr
Gracias a diminutas electrodos implantados en la superficie del cerebro, ya es posible controlar directamente ciertos dispositivos mediante el pensamiento. Tales "implantes neuronales" son actualmente objeto de estudios en varias universidades y empresas privadas, gracias a fondos civiles y militares. ¿Deberíamos temer que estas investigaciones abran la puerta a un control absoluto por parte de la sociedad sobre nuestros pensamientos y acciones?
BrainGate
Los resultados provisionales de un estudio piloto sobre el uso de un implante neuronal han sido presentados recientemente [1]. Este estudio se centra en un sistema denominado BrainGate ("Puerta del cerebro"), desarrollado por la empresa Cyberkinetics [2], que permite a personas con discapacidad motriz utilizar fácilmente diversos dispositivos, como ordenadores, equipos domésticos o dispositivos médicos, controlándolos directamente mediante el pensamiento.
Este sistema, basado en un implante compuesto por una matriz de 10 por 10 electrodos, cada uno más fino que un cabello, está destinado a ser implantado quirúrgicamente en la superficie del cerebro, para recibir señales eléctricas de una zona que controla los movimientos (corteza motora). De esta forma, permite captar simultáneamente la actividad eléctrica de 100 neuronas. Estas señales se transmiten por cable, a través del cráneo, a un dispositivo externo colocado en la silla de ruedas. Tras su análisis mediante procesos electrónicos e informáticos, se envían órdenes necesarias a los dispositivos a controlar.
Desde su implante en junio de 2004, el primer paciente, un joven paralítico de los cuatro miembros, ha aprendido a encender o apagar la iluminación, controlar su televisor o leer su correo electrónico, únicamente mediante el pensamiento. Incluso lo hace sin un esfuerzo especial de concentración, ya que puede hacerlo mientras habla.
Los resultados definitivos del estudio piloto, al que deberían sumarse otros cuatro tetrapléjicos, se publicarán a principios de 2005.
(Los lectores interesados en profundizar sus conocimientos sobre el funcionamiento del sistema nervioso podrán consultar el sitio web (en francés) cuya referencia proporciono en [3].)
Universidad Brown
Los estudios que dieron lugar al sistema BrainGate se llevaron a cabo en la Universidad Brown. Esta universidad, ubicada en Providence (Rhode Island), ha establecido un programa interdisciplinario de investigación sobre las ciencias del cerebro (Brown University’s Brain Science Program - BSP) [4].
Más específicamente, fue el laboratorio de neurociencias [5] del profesor John Donoghue el que desarrolló este proyecto. Los fondos provinieron tanto de un organismo civil (National Institute of Neurological Disease and Stroke) como de un organismo militar (DARPA), cuyos objetivos examinaré con mayor detalle en la continuación de este artículo.
John Donoghue también es uno de los fundadores de la empresa Cyberkinetics. Esta "start-up", creada en 2001, se encarga de la comercialización y del desarrollo continuo de productos derivados de la investigación universitaria en procesamiento de información neuronal, y especialmente del sistema BrainGate. Una iniciativa de este tipo, aún poco frecuente en Francia, no es nada excepcional en Estados Unidos.
John Donoghue concedió una entrevista a la revista Discover en noviembre de 2004 [6]. Extraigo de ella este párrafo que da escalofríos:
Si el código del cerebro puede descifrarse, ¿significa eso que mis pensamientos podrían ser leídos algún día?
D: Sí, si cree que la actividad de disparo y las poblaciones de células son la esencia de la actividad cerebral —lo cual podría no ser cierto. Podría haber más en ello. Pero si fuera solo eso, y pudiera captar todo eso mediante millones de electrodos, entonces, en teoría, debería ser capaz de reconstruir todo lo que ocurre en su cabeza, ver sus sueños y conocer sus pensamientos.
[Si el código del cerebro puede ser descifrado, ¿significa eso que mis pensamientos podrían ser leídos algún día?
D: Sí, si cree que la actividad eléctrica y las poblaciones de células son la esencia de la actividad cerebral —lo cual podría no ser cierto. Podría haber más en ello. Pero si fuera solo eso, y pudiera captar todo eso mediante millones de electrodos, entonces, en teoría, debería ser capaz de reconstruir todo lo que ocurre en su cabeza, ver sus sueños y conocer sus pensamientos.]
Aún no hemos llegado a ese punto, pero el camino está abierto...
Los lectores interesados en los detalles técnicos del sistema BrainGate encontrarán útil consultar el documento (de 69 páginas en inglés) cuya referencia proporciono en [7].
Al leer este documento, se observa que en el futuro los implantes neuronales no solo permitirán controlar dispositivos, sino también recibir información sensorial, que será devuelta al cerebro para permitir una mejor interacción con los dispositivos controlados (ver 6.6, p. 29 y 30).
DARPA
La DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) [8] es una agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Prácticamente desconocida por el público en general, desempeña sin embargo un papel importante, ya que constituye el organismo central para la investigación y el desarrollo de este ministerio.
Entre los campos que financia, en la sección "Bio: Info: Micro Projects" [9], se incluyen proyectos relacionados con el desarrollo de interfaces neuronales.
Sus objetivos se describen así:
El enfoque común en estos esfuerzos es la interacción entre un procesador biológico de información —el cerebro— y las redes sintéticas de dispositivos nano y micro. Al centrarse en estas interacciones, la DARPA busca desarrollar una comprensión más profunda de la organización neuronal y sináptica del cerebro y, en última instancia, utilizar ese conocimiento como guía para diseñar nuevas capacidades del Departamento de Defensa en procesamiento de señales, cálculo informático e interfaz hombre-máquina.
[Aquí abro una pausa "de ciencia ficción":
Se pueden imaginar aplicaciones militares, en un futuro cercano, como el control de aviones de combate o la gestión de sistemas de armas, donde la reducción de los tiempos de reacción, al eliminar los retrasos en la transmisión del impulso nervioso, constituiría una ventaja decisiva en el campo de batalla.
A más largo plazo, también podría producirse la integración de seres humanos en los sistemas informáticos de toma de decisiones. Su cerebro sería entonces utilizado como un procesador "bioinformático", desempeñando funciones para las que los sistemas informáticos tradicionales son poco adecuados, especialmente la resolución de problemas imprevistos (no hay que preocuparse: no será necesario encerrarlos en una arquitectura electrónica; bastará con una simple conexión a la red informática, probablemente...)