Crónica de mis intercambios con
Astronomy and Astrophysics. 1997-1998
| En octubre de 1996 enviamos a la revista Astronomy and Astrophysics, dirigida por James Lequeux, un manuscrito de unas veinte páginas. Devolución inmediata con la simple frase: - Lo siento, no publicamos trabajos de carácter especulativo. Entonces llamo por teléfono a James Lequeux, director de la revista. - No lo entiendo. Su revista ha publicado artículos sobre la materia oscura. - Sí, pero para la materia oscura se dispone de pruebas observacionales: los fuertes efectos de lente gravitacional. - Nuestro modelo también produce tales efectos, imputándolos a una causa diferente. No es ni más ni menos especulativo. Me permito insistir para que este trabajo sea sometido a un experto. Si este último encuentra errores conceptuales redhibitorios, no insistiremos. En caso contrario, publicará el trabajo. ¿De acuerdo? - De acuerdo. James Lequeux somete pues el artículo a un referee anónimo y en febrero de 1997 este responde encontrando de entrada el trabajo provocating and interesting estimando que las implicaciones de tal modelo deben ser exploradas. Sigue una primera serie de preguntas. La discusión se entabla entonces. El artículo inicial trataba esencialmente solo del confinamiento de las galaxias. El referee pide entonces que este trabajo se integre en un modelo cosmológico completo, es decir, que se aborde la cuestión de la evolución cósmica. En once meses plantea sesenta preguntas. Las respuestas provocan un engrosamiento del artículo. Pero el tono es muy cordial y las preguntas son muy pertinentes. Aprovechamos para agradecer al referee en una de las cartas que acompañan nuestros envíos sucesivos (siete versiones del artículo). Y este responde: - I appreciate the kind remark about my work. I appreciate the patience of the authors. Como el referee deseaba que hiciéramos un vínculo con otros trabajos, que cita (los de Foot, Volkas, Berezhiani y Mohapatra, Physical Review 1995, que se refieren al defecto de los neutrinos solares y sugieren la existencia de un "mirror universe"), esto provoca otros desarrollos. Habiendo adquirido el artículo un volumen demasiado importante, lo cortamos en dos partes, la segunda tratando de la fase radiativa y otros temas. De repente recibimos, con fecha del 1 de diciembre de 97, una carta de James Lequeux |
| Esta carta va acompañada del último comentario del referee, que no constituye en absoluto una negativa definitiva, ya que este precisa, como siempre lo había hecho, "I think the basic idea is interesting" ("pienso que la idea de fondo es interesante"). Solo pide otras precisiones sobre la técnica utilizada para las simulaciones numéricas, que estábamos dispuestos a enviarle. La reacción de irritación de James Lequeux es comprensible, así como, en el límite, las de las otras revistas. Estas están inundadas de artículos. Nature recibe cien artículos por día. Tras reflexionar, decidimos acortar este primer artículo limitándolo a secciones que, en principio, ya han sido examinadas a fondo por el referee de A&A y nos parecen haber recibido su aprobación. Enviamos pues el artículo siguiente a James Lequeux, acompañado de la carta adjunta: |
Respuesta inmediata de Lequeux, que nos devuelve el artículo
sin hacerlo seguir al referee:
Precisemos de paso que la revista
que cita nos había, un año antes, devuelto la respuesta tipo,
probablemente sin una lectura real:
Sorry, we don't publish speculative works.
sin sometimiento a experto.
Dos años más tarde, vuelta a la casilla de salida
Algunos años antes, hacia finales
de los años ochenta, yo estaba destinado en el observatorio
de Marsella. Acababa de pasar algunos años, con la bendición
oral de Papon (entonces director general del Cnrs) y de Combarnous
(director del Sector Ciencias Físicas para el ingeniero) haciendo
algunos años de MHD, que habían terminado con el
lamentable asunto de Rouen. Véase mi libro Enquête sur les OVNIS. En
1986 ya no había más que abandonar la MHD y encontrar una
tabla de salvación. En la época le había dicho a mi estudiante,
Bertrand Lebrun: "termina de redactar tu tesis, el barco
se hunde, está perdido". Me lancé entonces sobre la excelente obra de Adler
Schiffer y Bazin "Introduction to General Relativity", Mac Graw
Hill Editions, como me había lanzado sobre el Chapman y Cowling
(the mathematical study of non-uniform gases, Princeton University Press)
en 1972. Un año más tarde tenía trabajos de cosmología teórica
publicables, habiendo engullido a gran velocidad el formalismo bastante
indigesto (tensorial) de la relatividad General. Me
apresuré a enviar dos artículos a la revista Modern Physics
Letters A. Entre tanto el director del Observatorio, el íntegro Yvon
Georgelin, había sido reemplazado por James Lequeux. No había
desgraciadamente pedido a Papon, ni a Combarnous que
avalaran por escrito el hecho de que, estando destinado en un observatorio
de astronomía, me hubiera entregado allí a trabajos de MHD (Combarnous
me había dicho "¿dónde está el problema?"). Sabía que
Lequeux no lo entendía así. La exclusión del observatorio
del cazador de ovnis en que me había convertido le parecía una medida
profiláctica que se imponía. Presintiendo algo, concerté una cita
con él y le expliqué durante dos horas mis trabajos sobre "una cosmología
de constantes variables", en la que no creyó ni un solo
instante.
Entre tanto la dirección del Cnrs había
cambiado, tras el cambio de gobierno. Papon y Combarnous habían
saltado, reemplazados respectivamente por Feneuille (un tipo que nos
habían endosado de la empresa de cementos Lafarge) y por un cierto
Charpentier. El ejército no estaba contento. Había tenido que
abandonar a los de Rouen a su suerte. A pesar de los consejos
ilustrados del politécnico Gilbert Payan, todo el proyecto había
fracasado tras mi partida. Pidió pues al Cnrs que me entregara "atado de pies y manos". Pero primero había que
sacarme de mi búnker, el observatorio de Marsella donde vivía, atrincherado
desde hacía 14 años. Se pidió a Lequeux que proporcionara el pretexto,
lo que hizo a través de la carta siguiente:
Charpentier recogió la pelota al vuelo enviándome una carta muy breve
Pongo fin a su destino en el observatorio
de Marsella. En adelante será usted gestionado como investigador
aislado
Afortunadamente, dos días después
de la recepción de la carta de Charpentier obtuve la aceptación de
dos artículos de cosmología teórica, por la revista Modern Physics
letters A. Todo se volvió entonces confusión. Charpentier telefoneó
a Lequeux diciéndole "Pero, usted me había dicho que no hacía
nada. Con estos dos artículos de cosmología publicados en una excelente
revista, yo quedo mal. Tanto más cuanto que he pronunciado su exclusión
cuando el observatorio no depende de mi jurisdicción".
Aquel día el Ejército vio a su
presa escapársele.
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