| KIP THORNE es un gran amigo de Hawking, conocido por su célebre teorema «los agujeros negros no tienen pelo». Hawking «demostró» así que los agujeros negros son «necesariamente lisos». También mostró que «se evaporan con el tiempo». La cosmología está, por tanto, repleta de teoremas de carácter mítico. Esto no impide que el gran público considere que la existencia de los agujeros negros es un hecho indiscutible, ya que existen agujeros negros grandes, pequeños y gigantes. Se esperaba (en febrero de 2000) detectar la presencia de un «agujero negro gigantesco» en el centro de nuestra propia galaxia, gracias a las observaciones hechas posibles por el reciente posicionamiento de un potente telescopio de rayos X. Como la observación no cumplió las expectativas de los astrofísicos, algunos concluyeron que podría tratarse de un «agujero negro saciado». Pero volvamos a Kip Thorne. Este llamó la atención de sus colegas al publicar, hace unos años, en la prestigiosa revista Nature un artículo en el que planteaba el uso de la versión «agujero de gusano» del agujero negro (los «wormholes») para realizar viajes interestelares. Pero, como todos saben, los agujeros de gusano son muy inestables y tienden a cerrarse tan pronto como se forman. Su uso hacía problemático recurrir a este tipo de túneles para realizar viajes. Thorne sugirió entonces en el artículo «estabilizar» un agujero de gusano arrojando en él puñados de «monopolos» magnéticos. ... El único problema es que nadie sabe qué es un monopolo magnético, ni ha logrado jamás demostrar la existencia de tales objetos. |

