Napoleón el Pequeño
Napoleón el pequeño
15 de enero de 2009
*** ***
| ¿Qué puede? Todo. ¿Qué ha hecho? Nada. | Con esta plena potencia, | en ocho meses un hombre de genio habría cambiado la faz de Francia, | de Europa quizás. | Sólo que aquí está el problema, ha tomado Francia y no sabe hacer nada con ella. | Dios sabe que el Presidente se esfuerza: | hace ruido, toca todo, corre tras los proyectos; | no pudiendo crear, decreta; busca dar la vuelta a su nulidad; | es el movimiento perpetuo; pero, desgraciadamente, esta rueda gira en vacío. | El hombre que, tras tomar el poder, se casó con una princesa extranjera, | es un carriérista ventajoso. | Le gusta la gloria, los brillos, las grandes palabras, lo que suena, lo que | brilla, todas las chucherías del poder. Tiene a su favor el dinero, | el agio, el banco, la bolsa, el cofre. | Tiene caprichos, hay que satisfacerlos. | Cuando se mide al hombre y se lo encuentra tan pequeño | y luego se mide el éxito y se lo encuentra tan enorme, | es imposible que el espíritu no sienta cierta sorpresa. | Añadiremos el cinismo, pues, la Francia, la pisa con los pies, | le ríe en la cara, la desafía, la niega, la insulta y la ofende. | Triste espectáculo el del galope, a través del absurdo, | de un hombre mediocre escapado. | Victor Hugo, | Napoléon, el pequeño | Reeditado en Actes Sud |
|---|
| ¿Qué puede? Todo. ¿Qué ha hecho? Nada. | Con esta plena potencia, | en ocho meses un hombre de genio habría cambiado la faz de Francia, | de Europa quizás. | Sólo que aquí está el problema, ha tomado Francia y no sabe hacer nada con ella. | Dios sabe que el Presidente se esfuerza: | hace ruido, toca todo, corre tras los proyectos; | no pudiendo crear, decreta; busca dar la vuelta a su nulidad; | es el movimiento perpetuo; pero, desgraciadamente, esta rueda gira en vacío. | El hombre que, tras tomar el poder, se casó con una princesa extranjera, | es un carriérista ventajoso. | Le gusta la gloria, los brillos, las grandes palabras, lo que suena, lo que | brilla, todas las chucherías del poder. Tiene a su favor el dinero, | el agio, el banco, la bolsa, el cofre. | Tiene caprichos, hay que satisfacerlos. | Cuando se mide al hombre y se lo encuentra tan pequeño | y luego se mide el éxito y se lo encuentra tan enorme, | es imposible que el espíritu no sienta cierta sorpresa. | Añadiremos el cinismo, pues, la Francia, la pisa con los pies, | le ríe en la cara, la desafía, la niega, la insulta y la ofende. | Triste espectáculo el del galope, a través del absurdo, | de un hombre mediocre escapado. | Victor Hugo, | Napoléon, el pequeño | Reeditado en Actes Sud |
|---|

| Victor Hugo publicó en 1852 en Bruselas un panfleto contra Napoleón III, al que tituló "Napoleón el pequeño". | En su texto una entrevista ficticia | : | (señalado por Gérard Chenu. Reeditado en Actes Sud) | Dibujo de Daumier | ENTREVISTA CON VICTOR HUGO | Parece que está muy informado sobre la actualidad política francesa. ¿Cuál es su opinión sobre nuestro nuevo presidente? | Victor Hugo | : Desde hace meses, se muestra; ha hablado, triunfado, presidido banquetes, dado bailes, bailado, gobernado, mostrado, hecho el ridículo... Ha tenido éxito. Por consiguiente, no le faltan las apoteosis. Tiene más panegiristas que Trajano. Una cosa me llama la atención, sin embargo, es que en todas las cualidades que se le reconocen, en todos los elogios que se le dirigen, no hay ni una palabra que vaya más allá de: habilidad, sangre fría, audacia, destreza, asunto admirablemente preparado y llevado a cabo, momento bien elegido, secreto bien guardado, medidas bien tomadas. Claves falsas bien hechas. Todo está allí... No hay un momento de tranquilidad; siente a su alrededor con terror la soledad y las tinieblas; quienes tienen miedo de la noche cantan, él se mueve. Hace ruido, toca todo, corre tras los proyectos; no pudiendo crear, decreta. | Detrás de esta loca ambición personal, ¿percibe usted una visión política de Francia, tal como se podría esperar de un elegido para la magistratura suprema? | Victor Hugo | : No, este hombre no razona; tiene necesidades, tiene caprichos, hay que satisfacerlos. Son deseos de dictador. La omnipotencia sería aburrida si no se le añadiera esta dosis. Cuando se mide al hombre y se lo encuentra tan pequeño, y luego se mide el éxito y se lo encuentra tan enorme, es imposible que el espíritu no sienta cierta sorpresa. Se pregunta: ¿cómo lo ha hecho? Se descompone la aventura y al aventurero... No se encuentra en el fondo del hombre y de su procedimiento más que dos cosas: la astucia y el dinero... Haga negocios, haga tratos, aumente su vientre; ya no se trata de ser un gran pueblo, de ser un pueblo poderoso, de ser una nación libre, de ser un faro luminoso; Francia ya no ve claro. Ése es un éxito. | ¿Qué pensar de esta fascinación por los hombres de negocios, sus cercanos? ¿Esta voluntad de gobernar el país como se goberna una gran empresa? | Victor Hugo | : Tiene ahora a su favor el dinero, el agio, el banco, la bolsa, el mostrador, el cofre y todos los hombres que pasan tan fácilmente de un lado a otro cuando no hay más que superar la vergüenza... ¡Qué miseria es esta alegría de los intereses y de las codicias! Bien, vivamos, hagamos negocios, juguemos con las acciones de hierro o de ferrocarril, ganemos dinero; es ignoble, pero es excelente; un escrúpulo menos, un luís más; vendamos toda nuestra alma a ese tipo de cambio. Se corre, se precipita, se hace cola, se bebe toda vergüenza... Una multitud de devotos intrépidos asedia el Elíseo y se agrupa alrededor del hombre... Es un poco un bandido y mucho un bribón. Siempre se siente en él al pobre príncipe de la industria. | ¿Y la libertad de prensa en todo esto? | Victor Hugo | (riendo): ¡Y la libertad de prensa! ¿Qué decir de ella? ¿No es ridículo incluso pronunciar esta palabra? Esta prensa libre, honor del espíritu francés, claridad en todos los puntos sobre todas las cuestiones, despierto permanente de la nación, ¿dónde está? | _______________________________________ | *Todas las respuestas de Victor Hugo provienen de su obra "Napoleón el Pequeño", el panfleto republicano contra Napoleón III. | Cualquier semejanza con personajes imaginarios sería pura coincidencia |
|---|
| Victor Hugo publicó en 1852 en Bruselas un panfleto contra Napoleón III, al que tituló "Napoleón el pequeño". | En su texto una entrevista ficticia | : | (señalado por Gérard Chenu. Reeditado en Actes Sud) | Dibujo de Daumier | ENTREVISTA CON VICTOR HUGO | Parece que está muy informado sobre la actualidad política francesa. ¿Cuál es su opinión sobre nuestro nuevo presidente? | Victor Hugo | : Desde hace meses, se muestra; ha hablado, triunfado, presidido banquetes, dado bailes, bailado, gobernado, mostrado, hecho el ridículo... Ha tenido éxito. Por consiguiente, no le faltan las apoteosis. Tiene más panegiristas que Trajano. Una cosa me llama la atención, sin embargo, es que en todas las cualidades que se le reconocen, en todos los elogios que se le dirigen, no hay ni una palabra que vaya más allá de: habilidad, sangre fría, audacia, destreza, asunto admirablemente preparado y llevado a cabo, momento bien elegido, secreto bien guardado, medidas bien tomadas. Claves falsas bien hechas. Todo está allí... No hay un momento de tranquilidad; siente a su alrededor con terror la soledad y las tinieblas; quienes tienen miedo de la noche cantan, él se mueve. Hace ruido, toca todo, corre tras los proyectos; no pudiendo crear, decreta. | Detrás de esta loca ambición personal, ¿percibe usted una visión política de Francia, tal como se podría esperar de un elegido para la magistratura suprema? | Victor Hugo | : No, este hombre no razona; tiene necesidades, tiene caprichos, hay que satisfacerlos. Son deseos de dictador. La omnipotencia sería aburrida si no se le añadiera esta dosis. Cuando se mide al hombre y se lo encuentra tan pequeño, y luego se mide el éxito y se lo encuentra tan enorme, es imposible que el espíritu no sienta cierta sorpresa. Se pregunta: ¿cómo lo ha hecho? Se descompone la aventura y al aventurero... No se encuentra en el fondo del hombre y de su procedimiento más que dos cosas: la astucia y el dinero... Haga negocios, haga tratos, aumente su vientre; ya no se trata de ser un gran pueblo, de ser un pueblo poderoso, de ser una nación libre, de ser un faro luminoso; Francia ya no ve claro. Ése es un éxito. | ¿Qué pensar de esta fascinación por los hombres de negocios, sus cercanos? ¿Esta voluntad de gobernar el país como se goberna una gran empresa? | Victor Hugo | : Tiene ahora a su favor el dinero, el agio, el banco, la bolsa, el mostrador, el cofre y todos los hombres que pasan tan fácilmente de un lado a otro cuando no hay más que superar la vergüenza... ¡Qué miseria es esta alegría de los intereses y de las codicias! Bien, vivamos, hagamos negocios, juguemos con las acciones de hierro o de ferrocarril, ganemos dinero; es ignoble, pero es excelente; un escrúpulo menos, un luís más; vendamos toda nuestra alma a ese tipo de cambio. Se corre, se precipita, se hace cola, se bebe toda vergüenza... Una multitud de devotos intrépidos asedia el Elíseo y se agrupa alrededor del hombre... Es un poco un bandido y mucho un bribón. Siempre se siente en él al pobre príncipe de la industria. | ¿Y la libertad de prensa en todo esto? | Victor Hugo | (riendo): ¡Y la libertad de prensa! ¿Qué decir de ella? ¿No es ridículo incluso pronunciar esta palabra? Esta prensa libre, honor del espíritu francés, claridad en todos los puntos sobre todas las cuestiones, despierto permanente de la nación, ¿dónde está? | _______________________________________ | *Todas las respuestas de Victor Hugo provienen de su obra "Napoleón el Pequeño", el panfleto republicano contra Napoleón III. | Cualquier semejanza con personajes imaginarios sería pura coincidencia |
|---|