LA LECCIÓN DE FUKUSHIMA
11 de abril de 2011
Algunos lectores se habrán sorprendido al ver esta página cambiar de título con el paso del tiempo. Al principio la había titulado "Salir de (este) nuclear", porque aún tenía la ilusión de que podrían surgir soluciones a partir de tecnologías punta, como la fusión aneutrónica Boro 11 + Hidrógeno 1. Un nuevo tipo de fusión al que abrió paso el fantástico experimento de 2006, realizado de forma fortuita en los laboratorios de Sandia, Nuevo México, por el equipo de Chris Deeney. El trabajo fue analizado por el inglés Malcolm Haines, pionero en física de plasmas. Fue publicado en 2006 en la revista Physical Review Letters, con el título "Más de dos mil millones de grados". La noticia atrajo inmediatamente mi atención, y algunos meses después publiqué un análisis riguroso del artículo.
En septiembre de 2008 fui al Coloquio de Vilnius sobre Potencias Pulsadas Altas, donde tuve la oportunidad de conversar largamente con Keith Matzen, responsable de la Z-machine (con la que se obtuvo el resultado publicado en Physical Review Letters, con 18 millones de amperios). Quedé atónito al oír de labios de Matzen y de su asistente Mac Kee que el artículo en cuestión no era válido, que Haines se había equivocado al analizar los espectros, etc.
¿Por qué Matzen no había publicado un artículo corregido? "Por no hacerle daño al viejo Haines".
¿Quién podrá creer esta fábula?
Interrogado, Gerold Yonas, a quien conocí personalmente en 1976, me respondió: "Esto me preocupa. Le pediré a Matzen que publique un artículo corregido".
Que nunca fue publicado.
En octubre de 2008, Sytgar debía asistir al Coloquio de Jeju, en Corea —al que yo también asistí— para presentar los resultados de la ZR, pero no llegó. Pretexto: "su padre estaba gravemente enfermo". Pero tras investigar con el secretariado, descubrí que ni siquiera se había inscrito al coloquio. Extraño, para alguien que, junto con otros 18 firmantes, debía presentar sus trabajos en el encuentro más importante sobre Z-machine a nivel internacional.
Tan pronto como el presidente levantó la sesión tras anunciar que Sytgar no estaba presente, Oliver, de Sandia, se acercó corriendo hacia mí para decirme que debía dejar de contar mentiras, que Haines se había equivocado, punto y final. Posteriormente, tras mi solicitud, me aseguró que Sandia "publicaría un artículo corregido en 2011".
Estoy dispuesto a apostar que este artículo corregido nunca verá la luz. Porque Haines no se equivocó ni al descifrar los datos experimentales ni en sus cálculos. Es imposible afirmar lo contrario, imposible presentar argumentos científicos que desmonten sus conclusiones.
¿Entonces?
Entonces los estadounidenses están desinformando, porque este resultado nunca debería haberse publicado. Porque, si representa una esperanza fantástica para la humanidad —con la posibilidad de una fusión no contaminante que produce como residuo solo helio—, también representa la clave para crear nuevas bombas "de fusión pura". En las que las reacciones de fusión podrían ser desencadenadas por un compresor MHD, y no por la acción de una bomba atómica, que no puede miniaturizarse debido al problema de la masa crítica (la cual impone un límite inferior al proceso de fusión, obtenible mediante la explosión de varias centenas de toneladas de TNT).
Estos compresores fueron inventados por los rusos en los años 50. Explico todo esto en mi sitio web (&&& pondré los enlaces, ahora no puedo porque quemé un disco duro).
Durante mi viaje a Brighton en enero de 2001 conocí a estadounidenses que trabajaban en "programas secretos", y quedé atónito al comprobar que lo único que les interesaba en los informes sobre OVNIs era la posibilidad de concebir nuevas armas a partir de conceptos nuevos: torpedos hipersónicos, aviones supersónicos con entradas de aire "controladas por MHD".
Ya en aquel entonces el impacto había sido fuerte. Pero con esta historia de la fusión aneutrónica y de su inmediato aprovechamiento para aplicaciones militares, el círculo se cierra: estas bombas pueden miniaturizarse. Y por tanto... pueden usarse. Además, optando por una fórmula boro-hidrógeno, se puede obtener una "bomba ecológica".
Estoy completamente repugnado.
Voy aún más lejos: los científicos actuales ya no tienen ninguna conciencia. Se pueden comprar por cuatro monedas. Recuerdo un número del Corriere del CNRS en el que Charpentier, que en aquel entonces era director del departamento "Ciencias Físicas para la Ingeniería", escribía: "El Ejército no dispone de un número suficiente de contratos para satisfacer las demandas de los investigadores".
¿Se descubren nuevas técnicas de manipulación genética? Tras una moratoria breve, nos enfrentamos a los OGM. Los investigadores desarrollan nuevas medicinas en forma de "nuevas moléculas", protegidas por patentes, naturalmente. La Organización Mundial de la Salud lanza una campaña de vacunación que... hace enfermar a la gente. La industria agroalimentaria añade a los alimentos aditivos que degradan nuestra salud. La investigación agronómica cierra los ojos ante las motivaciones inmundas de los vendedores de fertilizantes y semillas estériles.
Los ingenieros politécnicos del "Corps des Mines" han creado en Francia un imperio atómico. Leerán el informe confidencial difundido dentro de AREVA, que analiza "El impacto de los acontecimientos de Fukushima en el mercado de la energía nuclear". Pronto quizás tendremos residuos nucleares en materiales de construcción, en envases.
Y en el frente de la ciencia? Ya nada, desde hace varias décadas. Los físicos teóricos trabajan a punto de cruz para el invierno con las supercuerdas. En el gigantesco colisionador de hadrones del CERN de Ginebra, los cazadores de bosones de Higgs permanecen con las manos vacías. En Cadarache, los nucleócratas nos prometen "el sol en un matraz", tras lanzar un proyecto de 1500 mil millones de euros en la niebla tecnológica más profunda (ITER). Pero eso les garantiza una carrera en el país de la abundancia, al final de la cual podrán decir tranquilamente: "Bueno, nos equivocamos".
Quizás se disculparán, como hicieron los tecnócratas japoneses ante una población entera que paga el precio de su inconsciencia y su irresponsabilidad.
¿La prensa? Está controlada, o ciega, o sorda. Dedica artículos a las "chicas de compañía", esas prostitutas elevadas por los medios al rango de estrellas. ¿Por qué no hacerlas ministros, si nuestros ministros son de hecho putas?
¿La filosofía? Bernard Henri Lévy inventó el "pensamiento de usar y tirar". En la época en que la metafísica está en crisis, los cafés filosóficos van viento en popa.
Con un grupo de amigos ingenieros y técnicos estamos desarrollando un informe sobre el aprovechamiento de las energías renovables, que avanza bien. Es evidente: hay que poner fin a este nuclear, que se ha convertido ya en una locura asesina. El nuclear "civil" es el punto de apoyo del nuclear militar, por una concentración de poderes en manos de oligarquías completamente ajenas a sus pueblos. Francia es, y siempre ha estado dispuesta a vender esta tecnología a quien sea. Existen otros modos de producir energía, libres de aplicaciones militares (a excepción del ejemplo de Arquímedes, que quemó las velas de los barcos enemigos aprovechando los rayos del sol). Hay que exigir la decisión de dar la vuelta a la página del nuclear, hay que que esta decisión se tome. Solo los pueblos, y no sus representantes corruptos y serviles, podrán formular esta exigencia, siempre que exista un plan...