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legacy/ufologie

El espíritu del coloquio

Desde más de cincuenta años, el estudio del fenómeno OVNIs ha permanecido confinado dentro de un marco de actividad de contornos mal definidos, denominada ufología. Esto a pesar de que el fenómeno nunca ha perdido su envergadura y persiste en mostrar sus múltiples facetas, tan desconcertantes, a través de todo el mundo. Un tal encierro en este tipo de gueto puede explicarse de diversas maneras.

  • Algunos aspectos del fenómeno permanecen extremadamente desconcertantes y pueden, por ejemplo, clasificarse dentro de fenómenos calificados de "paranormales", frente a los cuales mi comunidad científica manifiesta una alergia legendaria.

  • La inmensa mayoría de los elementos puestos a disposición de los científicos, a excepción muy rara, se reduce a testimonios de testigos, siempre sujetos a duda, y a bocetos, fotografías y videos.

  • Enfoques aparentemente científicos suelen estar frecuentemente afectados por aspectos altamente especulativos, lo que lleva a muchos científicos a declarar que el fenómeno OVNIs no se presenta como un tema de estudio posible, y que no se dispone de ningún objeto de estudio concreto "que pueda colocarse en lámina y diapositiva" sobre el cual los laboratorios puedan basar programas de investigación concretos.

  • La metodología empleada por ciertos grupos, incluso cuando estos cuentan con cierta aura de oficialidad, sigue siendo sospechosa, muy embrionaria o incluso afectada por fallos metodológicos rechazables.

  • Finalmente, dentro de una amplia comunidad de personas, el dossier OVNIs y las cuestiones que conlleva suscitan reacciones psico-socio-inmunológicas, llamadas por otros "de disonancia cognitiva", que se traducen en un rechazo general, desprovisto de toda racionalidad, comparable en todos los aspectos a un fenómeno de alergia.

En conclusión, desde hace más de cincuenta años:

  • El conjunto de la comunidad científica se aparta del dossier OVNIs, considerando que su estudio no podría representar más que una pérdida de tiempo y dinero, el resultado es que esta aproximación se encuentra de hecho recuperada por no científicos, quienes se denominan entre sí "ufólogos", palabra que no se refiere a ninguna disciplina con contornos bien definidos, y que constituye solamente una actividad que, al mejor de los casos, se reduce a la recopilación de testimonios y documentos fotográficos o de video. Esto siendo, estas personas siempre han sido las primeras, las únicas, y continúan siendo las únicas que, con sus medios despreciables (un cuaderno, una cinta métrica, una cámara fotográfica, una... brújula) realizan un intento de recopilación de información, incluso pobre en contenido, esencialmente testimonial, mientras que medios mucho más sofisticados, relativamente económicos, podrían haber sidoles puestos a disposición desde hace mucho tiempo.

  • Añadamos que dentro de sus esferas políticas y militares, ciertos países, parece que ciertos países, tecnológicamente avanzados, parecen poseer desde hace décadas información que evitan difundir, con el pretexto de no querer crear desorden, o incluso fenómenos de pánico, dentro de las poblaciones, en la medida en que dicha información podría respaldar la idea de que nuestro planeta podría ser objeto de visitas, incursiones de extraterrestres, desde hace más de medio siglo, y probablemente mucho antes. También se destaca el hecho de que estos lanzamientos de información, documentos, o incluso pruebas, podrían desestabilizar completamente las estructuras terrestres, políticas, económicas, religiosas y científicas.

  • La ciencia convencional, enfrentada a esta idea, inmediatamente levanta la barrera, el contrafuego de la imposibilidad física de viajar a velocidades superiores a la de la luz. Sin embargo, si se mira retrospectivamente a nuestra historia de la ciencia, es evidente que esta ha estado siempre sujeta a profundos reordenamientos, lo imposible de ayer se convierte súbitamente en lo posible de hoy. Los ejemplos son innumerables. Todo científico digno de este nombre debe considerar que lo imposible de hoy podría convertirse, gracias a un nuevo salto paradigmático, en lo posible de mañana.

  • Finalmente, último aspecto: el tema OVNIs es escenario de poderosos corrientes de desinformación, cuyo resultado es desacreditar el dossier. A excepción muy rara, las producciones cinematográficas o las obras literarias tienen como resultado clasificar el fenómeno en el estante de un nuevo folclore. La palabra "ciencia ficción" fue creada con este propósito (aunque la ciencia de hoy es... la ciencia ficción de ayer!). Algunos grupos se organizan alrededor de mentores, quienes adoptan una actitud de gurú. Sectas se han formado, como la de los Raëlianos. No se debe descartar el hecho de que servicios secretos hayan facilitado o creado de toda pieza tales movimientos, con el objetivo de desinformar a las poblaciones, con facilidad, jugando sobre miedos milenaristas o sobre expectativas mesiánicas, o ambas a la vez. La técnica más comúnmente utilizada es la desinformación amplificada.

Esta estrategia consiste en mezclar a bases reales, hechos concretos, facetas fantasmagóricas destinadas a desacreditar tal o cual faceta del dossier.

Tampoco se descarta que el fenómeno OVNIs oculte sus propias operaciones de desinformación, con el fin de mantener un escepticismo considerado protector dentro de las poblaciones y evitar una toma de conciencia brusca de la presencia de extraterrestres en nuestro suelo, que podría generar cambios de una magnitud insospechada, difícilmente previsible, de naturaleza paradigmática, en los planos religioso, político, social y económico.

La Tierra ha conocido numerosos ejemplos de "etnocidios" a lo largo de su historia, durante un contacto brusco entre dos civilizaciones demasiado alejadas en términos de tecnología científica y, en general, cultural. Etocidios discretos están en marcha en muchas regiones del mundo, destruyendo para siempre las huellas de elementos culturales y artísticos, conjuntos culturales y lingüísticos, fragmentos de historia, incluso conocimientos médicos y farmacológicos valiosos, dentro de poblaciones que hasta ahora habían estado protegidas de cualquier contacto con "el mundo moderno".

En las pocas años que acaban de transcurrir, Francia y Gran Bretaña han hecho públicas ciertas archivas, ciertamente exentas de información científicamente o técnicamente aprovechable. Se trata, como siempre, de material testimonial. Recientemente se ha hecho público que un importante hombre de Estado, Winston Churchill, habría prohibido formalmente la difusión del testimonio de la tripulación de un bombardero que habría, durante la Segunda Guerra Mundial, tenido un encuentro cercano con un OVNI, un objeto de apariencia metálica, cuyas prestaciones eran incompatibles con la tecnología de la época. La razón dada por el Primer Ministro habría sido evitar alarmar a la población inglesa, ya preocupada por las amenazas de una invasión alemana.

La forma en que los medios franceses han difundido la noticia es significativa del completo descrédito que afecta al dossier OVNIs en Francia, dentro de los medios de prensa. En la cadena TF1, el periodista comenzó su anuncio diciendo:

  • Conociamos al político, al jefe de guerra. Pero no sabíamos que Winston Churchill también se interesaba por la ciencia ficción.

Lo que debemos considerar es que tal presentación no traduce...