Chips subcutáneos vigilancia tecnología militar
AFP 11 de marzo de 2005
En Australia, militares y empleados de bancos con chips subcutáneos implantados
Publicado en línea el 11 de marzo de 2005 - actualizado el 14 de marzo de 2004
Fuente: http://fr.news.yahoo.com/050311/202/4b9g2.html
Habíamos empezado por presentar, el 11 de marzo, este documento con "las reservas de rigor". Aun así, algunos lectores (científicos) me habían dicho "deberías quitar este archivo. Es posible que sea un hoax". Pero preferí dejarlo en línea con un texto de advertencia. Luego lanzamos verificaciones en dirección a la AFP, donde la información quedó confirmada. El despacho llegó a las:
11-03-2005 08:12:22
Para quienes todavía duden, aquí está la copia-imagen del flash de la Agencia France Presse:

Aquí están esos chips, del tamaño de un grano de arroz:

Es... gravísimo y lo que es aún más grave es que nuestros medios franceses no hablan de ello. Disponemos de un aparato de comunicación de masas llamado televisión. Y ese medio difunde cosas totalmente secundarias, nos abruma con juegos imbéciles, con historias de perros atropellados. Un accidente de coche en la autopista, anuncia gravemente Claire Chazal, un incendio en una residencia de ancianos, prosigue Pierre Pernot.
Pero es "la casa Tierra" la que está ardiendo mientras el francés medio se deja embrutecer por "La 1° Compañía".
¿Habría que inquietar a la gente, decirle que esto va muy mal? No, responde Rafarin que saca su eslogan de positive attitude, mientras vigila la subida de sus acciones en bolsa. Sus acciones personales, por supuesto.
Yo pienso que hay que inquietarse, y rápido, si no sus hijos y nietos nunca alcanzarán la edad adulta.
Llevo cinco años remando y tengo 3500 conexiones diarias. Más, de vez en cuando. Pero eso no son 3500 lectores y no es la diezmilésima parte de la población.
Se lo digo, la "ola de los chips subcutáneos" arrasará el mundo antes de tres años. Y eso no será más que el principio.
Tengo que hacer un dossier:
&&& Lo verdadero y lo verosímil
Hoy en día la verdad ya no es verosímil, si alguna vez lo fue, simplemente porque la humanidad no se atreve a mirarse en el espejo. Y se hacen verosímiles, creíbles, mentiras enormes, desvergonzadas. El rebaño humano se deja guiar hacia un abismo de estupidez, sin reaccionar, como el judío hacia las cámaras de gas, en Auschwitz. ¿Se acuerdan de esa anécdota que evoqué en mi dossier Shoah? (y no soy judío, ni "sionista", ni... nada en absoluto. Simplemente intento sentirme ciudadano del mundo). Un contingente de judíos baja de esos trenes de la muerte, en Auschwitz. Se les pide que se desnuden, "para ir a la ducha". Eso es verosímil. Los kapos recogen sus ropas. De pronto uno de ellos reconoce entre esas personas que van a morir en pocos minutos a una mujer de su barrio. Se conocen desde la infancia. Él le dice "no os van a hacer tomar una ducha. Os van a matar con gas". A causa de su infancia común esa mujer cree a ese hombre. Se precipita entonces hacia la fila de los hombres e intenta advertirles. Nadie la cree porque eso no es verosímil. Mismo fracaso ante la fila de las mujeres que llevan a sus hijos de la mano o en brazos. No, es demasiado horrible, no puede ser. Los nazis se apoderan entonces de ella, la arrastran aparte y la torturan salvajemente, hasta que confiesa quién es el hombre que acaba de decirle la verdad. Entonces, una vez "tratado" ese contingente de judíos, se apoderan de ese hombre, lo atan con alambre y, ante los otros kapos, lo meten vivo en un horno diciéndoles:
- Ya ven. Si hablan, esto es lo que les espera.
Hoy la ciencia "ha progresado". No se gaseará a los grupos a eliminar. Se les hará perecer de muerte "natural". Ya desde la Guerra de Vietnam Nixon había creado una "comisión Jason" cuyo objetivo era desarrollar técnicas militares más sofisticadas. Se debe a esa honorable comisión, de la que formó parte Gell-Man, premio Nobel, padre de la teoría de los quarks, las granadas de fragmentación con restos de plástico que no se detectan por radio. Se le debe la estrategia según la cual un herido, un inválido, cuesta más caro que un muerto. Gell-Man encontraba "que la guerra era un interesante problema en el plano matemático y de lo que se llama investigación operativa". Ya desde la época de Jason se buscaron activamente "armas biológicas étnicas", capaces de atacar solo a los amarillos, u otros grupos étnicos. El Sida es un error nacido de esos experimentos, realizados en Zaire sobre monos verdes (monos de pequeño tamaño extremadamente comunes). Un día se hará desaparecer grupos humanos mediante "epidemias" que solo golpearán a ciertas categorías de población. Se jugará con los elementos. Se sabrá desencadenar "fenómenos naturales", orientarlos hacia "blancos". Se le implantarán chips ocultándolos en jeringuillas, durante las vacunaciones. "Armas no letales" pondrán la tortura al alcance de una masa de psicópatas, que gozarán de la más total impunidad. ¿Y se acuerdan de esa anécdota, procedente de un país de América Central? Una madre busca desde hace semanas noticias de su hijo. De pronto un policía la llama y le dice "tu hijo te manda un regalo". Y le entrega un objeto en un pañuelo. Son... sus ojos.
Mientras tanto nuestros modernos Pangloss de la esfera científica, con diez metros de retraso, llamarán la atención sobre las consecuencias, de aquí a treinta años, de la degradación del medio ambiente. Se le hará firmar peticiones para salvar la selva amazónica pero
El árbol oculta el bosque
y es mucho más grave que eso. Si no entienden que esta historia de la implantación de chips subcutáneos es gravísima, es que tienen mierda en los ojos y cera en las orejas.
Se ponen en marcha políticas al lado de las cuales las de los nazis parecerán chapuzas de aficionados. Esos "chips" son uno de los vectores, pero hay muchos otros. Con chips-receptores se les embrutecerá, se dará cuerpo a la "Zorglonde" del cómic de Spirou. En la DGA (Delegación General para el Armamento) hay una división "Armas Cancerígenas". Las hay en todos los países. La gente se hunde bajo sus miedos y su inmensa ingenuidad. Se les engaña con tres tonterías, con polvo en los ojos, con imágenes. Se les condiciona. Basta con recordar la total vacuidad del discurso electoral de Schwarzenegger, elegido en un sillón de senador de uno de los Estados americanos más poderosos e importantes.
En el Senado, tiene que alzarse, solo, un hombre de... 82 años, Robert Byrd, mientras los demás senadores callan, por cobardía o porque están corrompidos. Porque muchos lo están.
¿Lograremos alcanzar las orillas de la sabiduría sin pagar ese viaje al precio de miles de millones de muertos?
Ahí está la cuestión de nuestro tiempo. Cabe dudarlo, visto lo poco que hemos aprendido de las dos últimas Guerras Mundiales. Pero ¿qué hacer para que los humanos salgan de su letargo?
| viernes 11 de marzo de 2005, 12h59 | La
| revolución de las micro y nanotecnologías ya a la vuelta de la esquina | PARÍS (AFP) - Algunos pueden alegrarse, otros indignarse: un mundo en el que las llaves, las contraseñas, los pasaportes, las cajeras y los controladores ya no tendrían razón de ser, un mundo en el que tras la implantación subcutánea de un chip más pequeño que un grano de arroz se pueda ser rastreado en todos sus desplazamientos, ya no pertenece del todo al dominio de la ficción. | En Australia, el personal de todos los bancos está implantado de oficio y los militares también están "chipadaos". La generalización de los microchips es inexorable, prometiendo tantos avances radicales como riesgos potenciales para las libertades del individuo, según especialistas en micro y nanosistemas reunidos esta semana en el CNRS, en París. |
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El auge de estos sistemas miniaturizados, que integran sensores capaces de sentir el mundo exterior y actuadores capaces de actuar sobre ese entorno, es decir, una tecnología derivada de los circuitos integrados, no se remonta más que a los años 1990, recuerda Christian Bergaud. Es codirector de uno de los veinte laboratorios especializados del CNRS, el LIMMS (Laboratory for Integrated Micro Mechatronic Systems), estructura franco-japonesa que celebra sus diez años.
"Con solo la combinación de la mecánica y la electrónica se dan posibilidades muy interesantes, y hoy la mayoría de los campos de la ciencia están implicados", explica el investigador. "La mayoría de las disciplinas científicas está implicada y ya vivimos con microinterruptores en nuestros teléfonos móviles, sensores de choque para airbags, etc.", añade.
En el ámbito aeronáutico y espacial, el interés de la miniaturización es evidente: para los satélites, una primera estrategia consiste en mantener la misma arquitectura sustituyendo los componentes clásicos por microsistemas. Las 3 toneladas de SPOT-5 quedan así reducidas a una en su sucesor, los satélites Pléiades. "La segunda estrategia pasa por un concepto nuevo, el de los nano-satélites del orden del centímetro cúbico, que se pueden asociar en constelaciones para efectuar tareas complejas", explica Dominique Collard (CNRS - Valenciennes).
Especialista en aplicaciones para la biología y la salud, Bruno Le Pioufle (ENS Cachan) afirma que "vamos hacia laboratorios enteros que cabrán en un chip". Según él, "la miniaturización y la paralelización ofrecen un aumento fenomenal de las capacidades de análisis. Cuesta lo mismo construir un transistor que un millón de transistores, y si se hace caber un millar de probetas en un centímetro cuadrado, se puede detectar un número muy grande de genes analizables simultáneamente, un gran número de productos de genes (chips de proteínas) y se puede probar simultáneamente un número muy grande de medicamentos sobre células vivas (chips de células)". Además, "cuanto más pequeño es, más corto es el tiempo de reacción, es decir, una eficacia muy superior de los análisis", añade.
"Nos orientamos hacia un sistema cada vez más adaptado para investigaciones in vivo (en el interior del cuerpo)", concluye Bruno Le Pioufle, que cita los microcatéteres que traumatizan cada vez menos los tejidos circundantes.
En un horizonte más lejano, es posible envisar microsistemas autónomos que se desplazarían por el cuerpo humano, "como microcápsulas intestinales dotadas de electrónica y aparataje para efectuar análisis, depositar medicamentos o realizar biopsias".
El auge de estos sistemas miniaturizados, que integran sensores capaces de sentir el mundo exterior y actuadores capaces de actuar sobre ese entorno, es decir, una tecnología derivada de los circuitos integrados, no se remonta más que a los años 1990, recuerda Christian Bergaud. Es codirector de uno de los veinte laboratorios especializados del CNRS, el LIMMS (Laboratory for Integrated Micro Mechatronic Systems), estructura franco-japonesa que celebra sus diez años.
"Con solo la combinación de la mecánica y la electrónica se dan posibilidades muy interesantes, y hoy la mayoría de los campos de la ciencia están implicados", explica el investigador. "La mayoría de las disciplinas científicas está implicada y ya vivimos con microinterruptores en nuestros teléfonos móviles, sensores de choque para airbags, etc.", añade.
En el ámbito aeronáutico y espacial, el interés de la miniaturización es evidente: para los satélites, una primera estrategia consiste en mantener la misma arquitectura sustituyendo los componentes clásicos por microsistemas. Las 3 toneladas de SPOT-5 quedan así reducidas a una en su sucesor, los satélites Pléiades. "La segunda estrategia pasa por un concepto nuevo, el de los nano-satélites del orden del centímetro cúbico, que se pueden asociar en constelaciones para efectuar tareas complejas", explica Dominique Collard (CNRS - Valenciennes).
Especialista en aplicaciones para la biología y la salud, Bruno Le Pioufle (ENS Cachan) afirma que "vamos hacia laboratorios enteros que cabrán en un chip". Según él, "la miniaturización y la paralelización ofrecen un aumento fenomenal de las capacidades de análisis. Cuesta lo mismo construir un transistor que un millón de transistores, y si se hace caber un millar de probetas en un centímetro cuadrado, se puede detectar un número muy grande de genes analizables simultáneamente, un gran número de productos de genes (chips de proteínas) y se puede probar simultáneamente un número muy grande de medicamentos sobre células vivas (chips de células)". Además, "cuanto más pequeño es, más corto es el tiempo de reacción, es decir, una eficacia muy superior de los análisis", añade.
"Nos orientamos hacia un sistema cada vez más adaptado para investigaciones in vivo (en el interior del cuerpo)", concluye Bruno Le Pioufle, que cita los microcatéteres que traumatizan cada vez menos los tejidos circundantes.
En un horizonte más lejano, es posible envisar microsistemas autónomos que se desplazarían por el cuerpo humano, "como microcápsulas intestinales dotadas de electrónica y aparataje para efectuar análisis, depositar medicamentos o realizar biopsias".
El auge de estos sistemas miniaturizados, que integran sensores capaces de sentir el mundo exterior y actuadores capaces de actuar sobre ese entorno, es decir, una tecnología derivada de los circuitos integrados, no se remonta más que a los años 1990, recuerda Christian Bergaud. Es codirector de uno de los veinte laboratorios especializados del CNRS, el LIMMS (Laboratory for Integrated Micro Mechatronic Systems), estructura franco-japonesa que celebra sus diez años.
"Con solo la combinación de la mecánica y la electrónica se dan posibilidades muy interesantes, y hoy la mayoría de los campos de la ciencia están implicados", explica el investigador. "La mayoría de las disciplinas científicas está implicada y ya vivimos con microinterruptores en nuestros teléfonos móviles, sensores de choque para airbags, etc.", añade.
En el ámbito aeronáutico y espacial, el interés de la miniaturización es evidente: para los satélites, una primera estrategia consiste en mantener la misma arquitectura sustituyendo los componentes clásicos por microsistemas. Las 3 toneladas de SPOT-5 quedan así reducidas a una en su sucesor, los satélites Pléiades. "La segunda estrategia pasa por un concepto nuevo, el de los nano-satélites del orden del centímetro cúbico, que se pueden asociar en constelaciones para efectuar tareas complejas", explica Dominique Collard (CNRS - Valenciennes).
Especialista en aplicaciones para la biología y la salud, Bruno Le Pioufle (ENS Cachan) afirma que "vamos hacia laboratorios enteros que cabrán en un chip". Según él, "la miniaturización y la paralelización ofrecen un aumento fenomenal de las capacidades de análisis. Cuesta lo mismo construir un transistor que un millón de transistores, y si se hace caber un millar de probetas en un centímetro cuadrado, se puede detectar un número muy grande de genes analizables simultáneamente, un gran número de productos de genes (chips de proteínas) y se puede probar simultáneamente un número muy grande de medicamentos sobre células vivas (chips de células)". Además, "cuanto más pequeño es, más corto es el tiempo de reacción, es decir, una eficacia muy superior de los análisis", añade.
"Nos orientamos hacia un sistema cada vez más adaptado para investigaciones in vivo (en el interior del cuerpo)", concluye Bruno Le Pioufle, que cita los microcatéteres que traumatizan cada vez menos los tejidos circundantes.
En un horizonte más lejano, es posible envisar microsistemas autónomos que se desplazarían por el cuerpo humano, "como microcápsulas intestinales dotadas de electrónica y aparataje para efectuar análisis, depositar medicamentos o realizar biopsias".
Para información general sobre las implantaciones en el hombre, vaya a http://www.implanter.org
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