Crónica de una catástrofe anunciada
Crónica de una catástrofe anunciada
15 de marzo de 2011
En 2006, un expert japonés, miembro de una comisión encargada de revisar los ajustes previstos para las centrales nucleares japonesas (la que acaba de ser golpeada había sido construida hace 40 años), renunció a dicha comisión, considerando que sus advertencias reiteradas no habían sido tomadas en cuenta, debido a la irresponsabilidad de la sociedad privada que gestionaba los sitios, y de las instancias gubernamentales; por causa de la "rentabilidad de las instalaciones".
Allí, el premio mayor fue ganado: sin importar lo que suceda, los reactores afectados, donde se inyectó agua de mar, ya no podrán volver a funcionar.
«A menos que se tomen medidas radicales para reducir la vulnerabilidad de las centrales ante terremotos, Japón podría vivir una verdadera catástrofe nuclear en un futuro cercano.»
artículo en inglés y su traducción al francés por Turiya

| «A menos que se tomen medidas radicales para reducir la vulnerabilidad de las centrales ante terremotos, Japón podría vivir una verdadera catástrofe nuclear en un futuro cercano.» Esta advertencia proviene de un artículo publicado el 11 de agosto de 2007 en el diario International Herald Tribune/Asahi Shimbun ( | ). Su autor es el sismólogo Ishibashi Katsuhiko, profesor de la Universidad de Kobe (su biografía se puede leer aquí). | Ishibashi Katsuhiko. | Ishibashi Katsuhiko formaba parte del comité de expertos encargado de establecer las normas sísmicas de las centrales nucleares japonesas. Había renunciado para protestar contra la posición del comité. | Consideraba que las recomendaciones establecidas por el comité eran demasiado laxas. | En otras palabras, el profesor Katsuhiko había previsto lo que está sucediendo en la central de Fukushima. Había advertido a las autoridades de su país que las centrales japonesas sufrían de una "vulnerabilidad fundamental" ante terremotos. | Pero sus advertencias fueron ignoradas tanto por el gobierno como por Tepco (Tokyo Electric Power Company), el principal productor privado mundial de electricidad, que explota un tercio de las centrales nucleares japonesas, incluida la de Fukushima. | Katsuhiko lanzó su alerta en 2006, el año en que las normas de seguridad anti-sísmicas japonesas fueron reforzadas. | Según el sismólogo, este refuerzo era aún muy insuficiente. | Los hechos le dieron la razón ya en el año siguiente. El 16 de julio de 2007, un terremoto de magnitud 6,8 provocó incidentes graves en la central de Kashiwazaki-Kariwa, la unidad de producción de electricidad nuclear más importante del mundo. Esta central se encuentra en la isla de Honshu, la principal isla de Japón, como casi todas las centrales nucleares japonesas, que rodean a las tres principales ciudades del país, Tokio, Nagoya y Osaka. | Antes del terremoto de julio de 2007, otro se produjo en agosto de 2005, afectando a la central de Onagawa, al norte de Fukushima; otro más en marzo de 2007, cuyo epicentro estaba a 16 kilómetros de la central de Shika. Y esto se repitió el año siguiente, con una sacudida de magnitud 6,8 al este de Honshu, cerca de Onagawa y Fukushima. Aunque no hubo daños importantes, Tepco informó entonces tres fugas de líquido radiactivo en Fukushima Daini. | Así, el accidente que acaba de ocurrir en Fukushima no puede considerarse una verdadera sorpresa, aunque tomó por sorpresa a los operadores de la central y a las autoridades. | Este accidente es una reproducción, en mucho más grave, de eventos que se han repetido al menos desde 2005. | Ishibashi Katsuhiko había analizado el riesgo, explicando que, en los diferentes casos, «el movimiento sísmico en la superficie del suelo causado por el terremoto era mayor que el máximo previsto en el diseño de la central». | Durante el terremoto que afectó a la central de Kashiwazaki-Kariwa, el pico de aceleración sísmica era más del doble del valor que la central estaba diseñada para soportar. «Lo que sucedió en Kashiwazaki-Kariwa no debería calificarse como inesperado», escribía el sismólogo. |